Artículos
¿Vivimos demasiado en pu?blico gracias a la web 2.0?
Existe una inmensa cantidad de servicios online que nos permiten compartir nuestro status con el resto del mundo conectado, pero quizá no hayamos calibrado las consecuencias de esta nueva forma de vida en público.
Cuando, en 2006, Twitter nos preguntaba aquello de ¿Qué estás haciendo?, muchos de entre el selecto grupo que llegó a conocer el servicio creyó que se trataba de una estupidez más de la Red y que nadie en su sano juicio publicaría su rutina diaria en internet. Además, la empresa de microblogging replicaba una de las utilidades que ya entonces tenían muchos clientes de chat -como el MSN de Microsoft o el AIM de AOL- con las que se podía añadir a tu nombre de usuario una frase que describiera tu estado de ánimo. La comunidad empezó a usar ese espacio de texto para enviar pequeños mensajes a su red de amigos y pronto se convirtió en una parte importante de la comunicación online, porque no hacía falta estar conectado para que tus amigos pudieran leer tus notas.
Cuando Facebook apareció ante el público norteamericano en septiembre de 2006, poco después de Twitter, la barra de estado ya era parte fundamental de su interfaz, y poco a poco se iría desarrollando en diferentes cajas de comentarios sobre estados propios o ajenos.
Si, cuatro años después de estos dos lanzamientos, prestamos atención a la rapidez con que algunos usuarios hemos aceptado usar tecnologías que recrean nuestra identidad online reflejando lo que hacemos también cuando no estamos conectados, veremos que se ha producido una fractura entre quienes están de acuerdo con ceder parte de su privacidad para conseguir una mayor presencia en la red, y quienes lo consideran una muestra de narcisismo.
El problema de la privacidad y facebook -chats privados que son visibles para el público en general, reglas de publicación abierta activados por defecto…- nos demuestra los riesgos de mantener un perfil online si no se tiene en cuenta que casi todo lo que subimos a la red es susceptible de hacerse público. Y sin embargo seguimos usando servicios que nos ayudan a ser aún más públicos.
Es innegable que;; estas herramientas son muy útiles y nos ayudan a socializar de diferentes maneras, siempre que comprendamos los riesgos y controlemos lo que compartimos, de modo que nunca pueda ser usado por otras personas para dañarnos. Las herramientas de la web 2.0, en la que el usuario se presenta como creador de contenidos, y considera que su opinión, experiencias son material de interés nos exponen al escrutinio público, pero somos nosotros quienes debemos decidir qué parte de nuestra vida queremos enseñar, y por qué.
Fuente: http://tecnologia.org
Facebook
Flicker
Twitter
Youtube
Pinterest
Instagram
Linkedin