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Mantener un perfil online: ventajas y algunos riesgos
Cada vez mantenemos una mayor presencia en internet, ofreciendo información sobre nuestra vida para entrar en contacto con otras personas. ¿Sabemos qué compartimos y con quién?
Cada vez mantenemos una mayor presencia en internet, ofreciendo información sobre nuestra vida para entrar en contacto con otras personas. ¿Sabemos qué compartimos y con quién?
Hace menos de cinco años, por ejemplo, la idea de poner en una página web datos como nuestro domicilio y teléfono o las fotos de nuestros amigos y familia con sus respectivos nombres nos hubiera parecido algo ridículo y peligroso. Sin embargo hoy en día somos muchos los que tenemos una página en Facebook, Tuenti, Fotolog o cualquier otra red social en la que hacemos exactamente eso, ofrecer a una serie de conocidos la posibilidad de estar en contacto con nuestras vidas en cualquier momento del día, siempre al alcance del ratón. Si prestamos atención a los más jóvenes, los llamados nativos digitales, vemos que esta tendencia va en aumento.
La normalidad con que ahora tecleamos nuestro nombre, fecha de nacimiento y dirección en cualquiera de los múltiples cuestionarios que rellenamos para registrarnos en cualquier nuevo servicio es una prueba de que algo ha cambiado. Nuestro concepto de lo que “es apropiado” compartir en internet acerca de nuestras vidas no es el mismo que hace cinco años, al igual que nuestra percepción de la seguridad en la red; ahora tenemos menos miedo a comprar algo por internet porque sabemos que mucha gente lo hace y que es seguro. Esta sensación de que la red ya no es un territorio desconocido sino un espacio que visitamos a menudo y en el que podemos sentirnos como en casa se ha visto reforzado por el auge de las redes sociales, que han popularizado la noción de “perfil”. Nuestra página de Facebook o Tuenti, la descripción que escribimos cuando creamos un blog, los datos que decidimos hacer públicos y asociamos a nuestras cuentas de correo -por ejemplo, el perfil de Google-. Es cierto que cada red social tiene un “sabor” diferente
El hecho de que estos perfiles proliferen permiten que ahora -y cada vez más- sea posible recurrir a internet para saber quién es casi cualquier persona a la que acabamos de conocer. Esta presencia online ligada a nuestra vida offline tiene múltiples ventajas... y algunos inconvenientes. Esta claro que las primeras sobrepasan a los segundos, pero es necesario tenerlos también en cuenta.
Indiscutiblemente ahora es más fácil encontrar a gente con la que compartimos intereses, gente para pasarlo bien, para trabajar, para aprender... al estar en la red, cualquiera puede ver que nos gusta la misma música, buscamos el trabajo que ellos ofrecen o hemos compartido experiencias parecidas. Los perfiles nos permiten, en definitiva, usar la red con nuestro propio nombre.
También es verdad que el nacimiento de los perfiles alimenta lo que en EEUU se ha dado en llamar “Facebook stalking”, que consiste en visitar los perfiles de gente a la que conoces -o no- y averiguar cosas sobre sus vidas. Aunque en la mayor parte de los casos se trata de algo más cercano al cotilleo que al acoso, lo uno puede llevar a lo otro en casos extremos. De hecho, la siguiente generación de perfiles que se están desarrollando, aunque en España aún se hace de manera minoritaria, los asociados a lugares, llegan asociados al uso de internet en el móvil y presentan nuevos riesgos potenciales.
Juegos como Foursquare, que permiten competir por ver quién pasa más tiempo en ciertos espacios -bares, restaurantes, estaciones...- han aumentado el nivel en que nuestra presencia online se entrelaza con la offline y también la respuesta de quienes ven en esto una forma estúpida de permitir ser localizados. Una crítica -aunque un tanto agresiva- es “Please Rob Me” una web en la que se publican las actualizaciones de status de quienes, vía Forsquare, comunican que se van de sus casas y que están en alguna otra parte. Supuestamente la intención de la web no es que nadie robe a esta gente sino que se den cuenta de las vulnerabilidades que revela su juego.
En caso de dudas, es buena idea hacer una búsqueda sobre nuestro nombre en diferentes buscadores -por muy egocéntrico que eso parezca- para ver qué datos privados hemos dejado a la vista y qué se pueden averiguar sobre nosotros.
Fuente: http://tecnologia.org/
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